En las 3 últimas semanas, una serie de chats y mensajes entre el equipo de fiscales Lavajato de Brasil y el Juez Sergio Moro, otrora “héroe” de la lucha anticorrupción en dicho país y actual Ministro de Justicia, ha revelado una confabulación política-judicial contra Lula Da Silva para impedir que el PT de Brasil pueda llegar a la Presidencia en la última elección, donde ganó el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Los chats de Moro y los fiscales están siendo difundidos por el medio The Intercept Brasil, dirigido por el premio Pulitzer Glenn Greenwall, que hasta el momento, ha evidenciado un direccionamiento del Juez Sergio Moro sobre los fiscales, cooordinaciones para impedir el retorno del PT al poder, chantajes a colaboradores eficaces que cambian sus versiones varias veces para incriminar a Lula, y los nexos del juez con políticos, jueces supremos y medios, que han contribuido a la destrucción de la imagen de Lula, al peor estilo del llamado Lawfare, judicialización de la política, aplicada en África y América Latina, a raíz del escándalo de corrupción de Odebrecht, que se replica en países como Angola, Mozambique, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, etc.
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https://elpais.com/internacional/2019/06/10/actualidad/1560188412_456937.html
Justamente en el Perú, poco se viene difundiendo sobre estas revelaciones, que ponen en duda los métodos judiciales en la región, para dilapidar a políticos, más que a empresarios corruptores. Las comparaciones saltan a la vista, pues algunos jueces coordinan cercanamente con los fiscales, para dictar prisiones preventivas y embargos, mayormente a políticos y ex funcionarios del Estado, pero no a empresarios, ni a sus funcionarios o a sus empresas. Asimismo, muchos de estos personajes del sistema judicial son hechos héroes por los medios de comunicación ligados a la derecha e incluso, la izquierda, pensando en la eliminación de adversarios políticos con miras a las elecciones del 2021. Cuestionamos el papel de la izquierda peruana, que, en otras épocas, se hubiera pronunciado por la prisión política de Lula Da Silva o el Lawfare sobre políticos y partidos progresistas o de izquierda en la región, pero en el Perú, se suman al endiosamiento de jueces y fiscales, que se exceden en sus funciones, violando derechos, cometiendo abusos, actuando como políticos con apoyo de medios.
Los destapes en Brasil han abierto la caja de pandora y han puesto en tela de juicio la imparcialidad del sistema judicial y el papel político de jueces, apoyando o coordinando ilegalmente con los fiscales del Equipo Lavajato, que, sin tener pruebas suficientes, logran obtener resoluciones y sentencias para perjudicar a ciertos políticos o a partidos de cara a las elecciones. Lula y el PT de Brasil, no cabe duda a raíz de la divulgación de los chats, fueron víctimas de un complot para evitar que lleguen a la Presidencia en las elecciones del 2018.
En el Perú, ya hemos visto cómo influyen los juicios con timing, aplicados ad portas de elecciones, para perjudicar a algunos candidatos. Eso querrán re-aplicarlo en el 2021…
“La corrupción es muy común aquí en Brasil en la derecha, la izquierda y en el centro. Todo el mundo ha llegado al límite y no aguanta más. Yo entiendo el apoyo a la operación Lava Jato al ver a políticos poderosos y bandidos finalmente en prisión. Es natural, yo también elogié Lava Jato. Pero, exactamente como sucede con todos los humanos, cualquier grupo de personas que tienen poder, como el de Lava Jato, también tiene la capacidad de abusar de ese poder.
Cuando la gran prensa transforma a Moro y al grupo de trabajo de la operación Lava Jato en dioses o superhéroes, lo ocurrido es inevitable. Los periodistas dejaron de investigar y cuestionar la operación y simplemente se quedaron aplaudiendo, apoyando y ayudando.”
https://www.eldiario.es/internacional/Glenn-Greenwald-ministro-Justicia-Lula_0_910959345.html

